Las constelaciones y los egipcios
Por Eladio Miranda Batlle
Nuestro conocimiento actual más antiguo sobre la Astronomía Egipcia proviene de las inscripciones y representaciones encontradas en tumbas del Imperio Antiguo y el Medio. La principal razón por la que los egipcios estudiaban el cielo era para establecer un calendario civil. El más temprano registro de un calendario egipcio fue encontrado en la tumba de Senenmut 1480 a. C.-1458 a. C. Las constelaciones egipcias no se corresponden con las mesopotámicas, se basaban en sus dioses, sus mitologías y sus animales; cubrían todo el cielo visible desde latitudes egipcias. La constelación egipcia más antigua que se conoce se llamaba “Meskhetyro” (la pierna del toro), este nombre fue encontrado en excavaciones realizadas en Asyot y está datada entre los años 2145 a. C. y 2025 a. C. Áreas localizadas en zonas circumpolares fueron asociadas con cocodrilos e hipopótamos. Alguna de estas áreas se asociaban con estrellas individuales (Sirio, por ejemplo, era Isis).
La manera cómo las constelaciones eran construidas variaba con la época: Osiris fue Orión, el Cinturón de Orión fue otra constelación, también variaba con la época la divinidad atribuida a cada constelación, el mismo Orión fue tanto Osiris como Horus, su hijo. Esto sugiere que las constelaciones en el antiguo Egipto no tenían el marcado carácter figurativo que en Mesopotamia.
Los egipcios siempre son recordados como grandes constructores de pirámides, templos y estatuas. Realmente eran más propensos hacia lo práctico, sin embargo, sus observaciones astronómicas eran de gran importancia, ya que su vida dependía en gran medida de los ciclos de inundación del río Nilo, por lo que era necesario poseer un calendario para planificar la agricultura en función de esas inundaciones.
De acuerdo con los más antiguos mitos egipcios, la Vía Láctea fue hecha por Isis, quien la construyó regando una gran cantidad de trigo en el firmamento. Después fue considerada como el Nilo Celeste, el río sagrado que cruzaba el país de los muertos. No en vano, gracias a estas antiguas observaciones, los egipcios desarrollaron un calendario solar que, con varias modificaciones, seguimos usando en la actualidad; esto condujo también a que fueran los inventores del día de 24 h. El año Egipcio tenía 12 meses de 30 días más 5 días llamados “epagómenos”, no utilizaban el año bisiesto; a este intervalo de tiempo se le llamaba “período Sotiaco”, por la estrella Sothis, nuestro Sirio. En la mitología egipcia, las estrellas eran consideradas como dioses , en cambio, los planetas se ubicaban en una categoría inferior, estaríamos hablando de fechas tan tempranas como el año 3200 a. C.
El año egipcio se inició con el orto helíaco11 de Sirio (Sepedeth), es la primera visión que se tiene en el año de la estrella al amanecer, que por coincidencia se ajustaba con el comienzo de la crecida del río Nilo. El calendario tenía tres estaciones: Inundación o “Ak hed”, invierno o “Peret”, salida de las tierras del agua y por último verano o “Shemu” falta de agua.
Las fuentes de posible identificación de constelaciones creadas por los egipcios se pueden encontrar en sarcófagos y textos encontrados en tumbas. En los relojes estelares que dividían la bóveda celeste en 36 divisiones o decanos incluían las estrellas que salían al ponerse el Sol por espacio de 10 días. Este sistema ya era usado en el año 2000 a. C., en la III Dinastía. En el texto The Book of Nut puede identificarse un nuevo sistema decanal derivado del antiguo Egipto. Durante el primer milenio antes de cristo, el cielo egipcio ya estaba dividido en 25 constelaciones, donde se incluían animales, como el león, el toro, y diosas como SerKet (representada con un escorpión sobre su cabeza) y Anu (Dios del cielo). Por lo que se podría afirmar que no poseían un marcado carácter figurativo como el que tenían en Mesopotamia.
Después de la muerte de Alejandro Magno, uno de sus generales, Ptolomeo, tomó la administración de Egipto. Durante ese período, las ideas griegas tuvieron gran influencia en la astrología y la mitología de los egipcios.
En el techo del templo de Hathor dedicado a la diosa Isis, en Dendera, fue encontrada una imagen llamada “Zodiaco de Dendera”, donde se representaban 12 figuras del zodiaco, estrellas y constelaciones. Las figuras internas representan las constelaciones egipcias y las figuras externas las constelaciones griegas del zodiaco, mezcladas con imágenes de planetas. Actualmente, este pedazo de techo del templo se encuentra en el Museo del Louvre, en París, donde fue transportado desde Egipto en 1821 (Fig. 6). Los techos astronómicos en templos y tumbas proporcionaron un resumen esquemático del conocimiento astronómico de los egipcios.
Hay que citar la importancia que otorgaban los egipcios a las estrellas circumpolares en general, pues en los Textos de las Pirámides se refiere el deseo de los faraones de que su alma (aj) se transforme en una estrella “imperecedera”. Tanta era la importancia dada a estas estrellas, que cada vez existen más evidencias de que las pirámides fueron construidas usando el tránsito simultáneo de dos estrellas circumpolares para alinearlas con el norte, posiblemente Kochab y Mizar.
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